Despues de  un miercoles de concierto, llega el jueves de faltar a la primera clase de las 8 de la ma;ana, por culpa del cancsancio. Jueves que, en el mundo arabe, es como un viernes y es cuando se sale. Cena entre diez y seis personas, con vistas al Burj Dubai y risas como musica de fondo. Una noche que no acaba tras intentar entrar en varios clubs (*) al tercero, The Apartment, colaron nuestros carnets falsos. Eramos tres de 18 rodeados de treintaa;eros. A las dos cierran y subimos al piso 24, un lounge bar desde donde se ve todo Dubai. Con algo de alchol en las venas, me enamoro del lugar.


Son las tres y pinchamos una rueda. De camino con patatas del McDonals incluidas, paramos un rato en la playa. Son las cinco de la ma;ana y vuelvo a la universidad. Me despierto un viernes a las tres de la tarde cuando llama Al, para ir a un Japones. Shushi, edabame y un helado rarisimo, son mi desayuno-comida-cena. El chico habla de sus exnovias, del matrimonio y de fotogragia. Fumando Shisha en un Libanes cerca del Japones. A las 11 vuelvo a la uni. Y tras leer y hablar por telefono, caigo rendida.

Ayer sabado, me despierta Al a la una y quedamos para Desayunar-comer una tarta de queso y cafe en la Marina de Dubai. Habla de barcos, de ni;os y de su loro. Vuelvo a la Uni y de 5 a 11 estudio y trabajo en proyectos de clase. Aparece mi amiga y decidimos olvidarnos de la uni. Cogemos un taxi sin rumbo y sin dinero. Acabamos en el Fridays, viendo el partido Barsa-Real Madrid, con otros tres amigos. Volvemos a las dos de la ma;ana y cargadas de cafe, nos vamos al edificio de arte de la Uni a trabajar. 

Son las 10, de un domingo tras un fin de semana larguisimo, escribiendo desde la clase de arte de la unviersidad en la que llevo desde las dos de la ma;ana. Y todavia me queda mucho por hacer. 

(*) la mayoria de edad es a los 21